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El problema de las pensiones en el futuro

Podríamos entrar en un debate filosófico y argumentar diferentes motivos por los que debemos apreciar la vida presente y no la futura. Es cierto que lo presente es lo que vivimos; el pasado son los recuerdos que nos dan experiencia y buen saber hacer y el futuro lo desconocido. Sin embargo. sería una irresponsabilidad no pensar en él. Nuestra economía capitalista es una economía basada en el capital. Prestamos un servicio a la comunidad en forma de trabajo y nos retribuyen con dinero para poder cubrir nuestras necesidades presentes y futuras. A mayor nivel de vida, mayor nivel de lujos. Sin embargo, los lujos son eso, pequeños premios que nos animan a seguir con el esfuerzo del trabajo bien hecho. Por lo tanto, no debemos abusar de los lujos sino pensar en el futuro puesto que, como hemos dicho, el trabajo es lo que nos proporciona rentas, y cuando no trabajemos no tendremos rentas. Por tanto, ahorrar para la jubilación es obligatorio.

En España, tradicionalmente, la principal inversión no ha sido mediante fondos de inversión, ha sido simplemente el pago de la vivienda habitual. Hasta ahora era válido, pero ahora, cuando el alquiler no cubre el coste de capital, no tiene sentido ahorrar en inmuebles.


Pongamos un ejemplo práctico. Compramos una vivienda por 300.000 euros. Pagamos de entrada un 10%, es decir 30.000 euros, y el resto, 270.000 euros, en una hipoteca constituida. Nuestra inversión es de 30.000 euros. Mientras la vivienda subía un 10%, la rentabilidad sobre recursos propios se convertía en un 100%. Sin embargo, ahora, con la crisis del mercado inmobiliario, las caídas en los precios de las viviendas pueden llegar a ser sustanciales. Si nos fijamos en el comportamiento de otros mercados más maduros, como el japonés o los anglosajones, en anteriores crisis han llegado a perder alrededor del 30% de su valor. Por tanto, si supones un 30%, mientras tenemos una hipoteca constituida de 270.000 euros, nuestra vivienda se ha desvalorizado en 90.000 euros, es decir, tiene un valor de mercado de 210.000 euros.

Ahora supongamos que en los próximos años asistamos a un proceso inflacionista y que suban los tipos de interés al 5-7%, cosa bastante probable si atendemos a hipotecas firmadas en plazos superiores a los 20 años y intereses de tipo variable. Con el constante incremento del paro, puede darse y, de hecho, ya se está dando, que una persona no pueda pagar la cuota de la hipoteca en caso de quedarse sin trabajo. Este ha sido otro error del ahorrador español, no calcular correctamente sus cuotas mensuales. En ese caso, tendría que vender su vivienda por esos 210.000 euros, con lo cual habría perdido los 30.000 euros invertidos y además debería 60.000 euros a su entidad financiera. Seguramente no le gustará leer esto, pero es una realidad a la que hay que hacer frente.

El ejemplo ilustra perfectamente que hay que cambiar la cultura de ahorro-vivienda a un ahorro financiero más líquido. Es decir, no basta comprar la vivienda habitual, hay que ahorrar patrimonio financiero y hacer una inversión más conveniente como los fondos de inversión.

Pero esto no es todo. Aquí hablamos del problema de la jubilación. El poder vender la casa en el futuro, para recibir unas rentas e ir a vivir de alquiler es una solución pero, como se ha demostrado en esta crisis, no es suficiente. Hay que tener muy presente que la pirámide de población está invertida. Es un problema muy importante. Los gobiernos toman medidas urgentes, como las políticas de inmigración, por ejemplo, para poder ampliar las arcas de la seguridad social. Pero de nuevo en esta crisis, hemos visto que el esfuerzo de los gobiernos puede vaciar las arcas del gobierno y poner en riesgo las pensiones. De todos modos, las pensiones van a reducirse con seguridad en el futuro por el efecto demográfico. En un tiempo estimado de 20-30 años habrá más gente jubilada que población activa y la solución pasa por ampliar la edad laboral de los 65 a entorno los 75 años de edad. Este argumento, es totalmente consistente para exigirnos la disciplina necesaria para empezar a construir una cartera de fondos de inversión pensando en complementar las escasas pensiones que nos esperan en el futuro.

El efecto demográfico tiene unas consecuencias importantes en los ciclos económicos. Actualmente, que gran parte de la población mundial está en su madurez laboral y logra altas tasas de ahorro, provoca una inflación moderadamente relajada. Sin embargo, cuando este grueso de población pase en estado de jubilación, ya no será el trabajador que genera salario y ahorra sino que será simplemente un consumidor y, por lo tanto, la presión inflacionista será importante. Eso afectará a los tipos de interés. Las hipotecas firmadas a 35 años estarán probablemente cerca de su cancelación, pero podrían asistir todavía a un lustro o incluso una década con tasas de interés anormalmente elevadas. Así pues, no hay tiempo que perder, debemos de hacer propósito de enmienda y empezar a planificar nuestro futuro económico, adecuando nuestro nivel de vida a la realidad y haciendo el esfuerzo de poner nuestras finanzas al día. Este esfuerzo lo logrará realizando una correcta planificación financiera, cómo le hemos apuntado.

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Comentarios:
31 ago 2011 - 17:13   ◊   manolitro

Cuanto, cuanto, rollo tio. En 1998, ya ha llovido, dijo Rodrigo Rato que las pensiones estaban garantizadas hasta 2015. Para uno que sepa leer entrelíneas aquello significaba que en 2016 no. Si tenemos en cuenta que en aquellos años se liquidaron las Bluechip ( Argentaria, ENDESA, REPSOL IBERIA y OTRAS ) y que las arcas estaban por tanto repletas...imagina un poco como estará ahora la cosa.