La primera razón para que se de tal sorpresa es que el euro se depreciará frente al dólar… Pero el dólar tiene también otros dos grandes factores de apoyo. En primer lugar, se trata de un activo que está claramente infravalorado frente a las divisas de los países desarrollados, en términos de paridad de poder adquisitivo. Además, proporciona un efecto de descorrelación en las carteras en caso de un shock sistemático. Por tanto se debería apreciar fuertemente si ocurriese un escenario desastroso.
Desde que el BCE revirtió finalmente su política monetaria este otoño – lo que redujo el diferencial de las tasas de interés con el dólar- la moneda única está más expuesto a corrientes de noticias negativas que se derivan de su actividad económica- la cual en el mejor de los casos será baja- o de la continua crisis de deuda soberana. Por ende, la tendencia a la baja del euro durante los últimos meses de 2011 podría continuar en 2012. Esto se debe a que el próximo año la divisa europea tendrá que enfrentarse a vientos en contra mucho más fuertes que los que soplarán frente al dólar, haciendo del euro el eslabón más débil de estas dos grandes divisas mundiales.
El BCE continuará reduciendo sutipo de interés de referencia (-50 puntos base hasta 0.5%) y finalmente tendrá que decidirse a poner en práctica “medidas drásticas” comprometiéndose a abordar una flexibilización cuantitativa de una forma u otra. El crecimiento del PIB será más bajo en Europa que en Estados Unidos. Incluso la dinámica del balance de cuenta corriente irá en detrimento del euro: mientras que en términos estructurales EEUU tiene un déficit de cuenta corriente importante (una de las principales debilidades estructurales del dólar desde comienzos del 2000), este seguirá reduciéndose en 2012 debido a la débil demanda interna, la cual limita el aumento de las importaciones, mientras que las exportaciones de EEUU se benefician de la infravaloración del dólar y del relativo dinamismo de la economía global.
Mientras tanto, la euro zona, que disfruta de un pequeño superávit por cuenta corriente, a partir de ahora experimentará una tendencia menos favorable, con grandes economías como Francia o Italia, que anunciarán un significativo déficit comercial. El superávit de Alemania con países no Europeos no será suficiente para compensar el balance de toda la zona. Como consecuencia, aunque somos muy conscientes de que ninguna de estas dos divisas está libre de defectos o debilidades, creemos que el euro va a pagar por los platos rotos de 2012.
