buscar
Hong Kong: 10:52 | London: 02:52 | Madrid: 03:52 | São Paulo: 00:52 | New York: 21:52 | Jueves 23 de Febrero de 2012
29HMX6BGHBAR

La atención y el trading

La concentración es uno de los tipos de atención que se puede adquirir y perfeccionar. Consiste en desechar la información irrelevante, poniendo el foco de atención en la que sí lo es y mantener esta focalización durante periodos largos de tiempo. Es una actividad intensa y que supone esfuerzo. Pero, para mejorar esta capacidad, primero debemos centrarnos en la Atención y dominar ésta.

La atención es un estado cerebral que precede a la percepción y por consiguiente a la acción. Definir la atención, incluso en lenguaje llano, es difícil. Implica percibir, mostrar interés por algo y esfuerzo sobre una tarea. Focaliza nuestra consciencia, constituyendo un filtro de la constante información que recibimos a través de los sentidos y, en definitiva, controla nuestra conducta.

Mientras estamos despiertos somos “bombardeados” por señales provenientes del exterior e interior del organismo. Sin embargo, la cantidad de información entrante excede la capacidad de nuestro sistema nervioso para procesarla. Por ello, se hace necesario un mecanismo que regule y focalice, seleccionando y organizando lo que percibimos. Este mecanismo neuronal es la atención. Esta capacidad se va desarrollando progresivamente desde la infancia a la adultez. Su actividad no se ciñe únicamente a regular y filtrar la entrada de información, sino que, también está implicada en cómo se procesa ésta. Con escasa atención, lo que percibimos, aprendemos y recordamos se ve empobrecido, en el mejor de los casos.

La atención está interrelacionada con otros procesos psicológicos como la motivación, las emociones, la percepción y la memoria. Por ello, el trabajo que realicemos con ésta, provocará cambios en los demás y , por consiguiente, en nuestras aptitudes para el trading.

Quien ha dado realmente la importancia que tiene a la atención en nuestras vidas, fue y es la tradición oriental. Hace, relativamente, muy poco tiempo que los occidentales estamos aprendiendo de ellos y poniendo en práctica su sabiduría en este sentido.

Para la mayoría de nosotros, la mente tiende a ser sumamente errática y a saltar rápidamente de una cosa a otra, lo que dificulta que mantengamos una atención concentrada en nada en particular. En ocasiones, nuestros pensamientos son tan dominantes (sobretodo en los momentos de crisis o alboroto emocional) que nublan fácilmente nuestra consciencia del presente. Incluso, en momentos de relativa calma, los pensamientos pueden arrastrar nuestros sentidos con ellos.

Imaginemos que vamos conduciendo por una recta prolongada y nos encontramos mirando con intensidad, por ejemplo, una vaca, mucho después de que la hayamos visto. Entre tanto, conducimos con el “piloto automático” puesto, sin prestar atención a la propia carretera. Como consecuencia, en ese momento, y todo el tiempo que nuestra atención permaneció capturada, nos encontramos literalmente “perdidos” en nuestros pensamientos e imágenes, sin darnos cuenta de ninguna otra impresión sensorial. Otro ejemplo de ello, lo apuntaba Jose Feijoo en uno de sus comentarios al post de J. Arranz al que hacíamos referencia al comienzo, donde decía que: “…hay momentos de las sesiones que suelen estar bastante parados y por lo tanto, tendemos a dispersarnos con otras actividades hasta que el mercado se reanime. Generalmente nos coge por sorpresa un acelerón del volumen y entramos cuando ya es tarde, porque el precio se dispara con volatilidad y nos subimos al tren en marcha cuando la mitad del pescado está vendido (o comprado)…”. La atención es nuestra gran aliada para vivir el momento presente, como también nos recordaba Enrique Díaz en otro comentario.

Si observamos qué ocupa nuestra mente, momento tras momento, a lo largo del día, lo más probable es que, gran cantidad de nuestro tiempo y energías se desperdicien en aferrarnos a recuerdos, ensoñaciones y lamentar cosas que ya ocurrieron. Seguramente, también gastaremos mucho tiempo y energías en anticipar, planificar, preocuparnos y fantasear sobre el futuro. Si esto es así, estamos perdiendo una buena cantidad de la textura de las experiencias de nuestra vida o disminuyendo su valor y significado. ¿Cuándo vivimos el momento presente?

Hasta los mejores traders se distraen, pero lo importante es darse cuenta de ello, y sin hacer un juicio positivo ni negativo, volver a retomar la atención en lo que se está haciendo.

La atención ayuda a que nos demos cuenta de los pensamientos, ideas y emociones que nos asaltan en un momento determinado y así nos resulte más fácil manejar la situación. La atención refuerza que interpretemos éstos como eventos transitorios, en vez de mostrarlos como algo que demanda una respuesta por nuestra parte. La atención genera una distancia por una parte, entre lo que percibimos por medio de nuestros sentidos y por otra, nuestros pensamientos y emociones. Ayuda a romper la creencia de que los pensamientos y los sentimientos siempre son correctos y acertados. Facilita que separemos las emociones y pensamientos de la acción de operar.

Igualmente, cuando practicamos y usamos la atención, obtenemos una visión más clara de la realidad. En este caso, nos ayuda a cambiar con mayor sencillez de planos generales (estructura de fondo del mercado) a particulares (últimas barras del mercado) y viceversa, para llegar con mayor facilidad a la integración de ambos.

Debemos desarrollar habilidades de atención en todos los aspectos de trading. Debes hacer que uno de tus objetivos sea darte cuenta de cuándo tu mente divaga y entonces, devuelve tu atención al mercado.

Sería un ejercicio muy útil y positivo que, unos minutos antes de sentarnos delante del ordenador para empezar a operar, recuperemos el ejercicio de respiración que, confío hayáis practicado durante todo este mes. Durante solo 5 minutos, simplemente observad y poned vuestra atención en cómo entra y sale el aire en vuestro cuerpo. En esta ocasión , contaremos cada respiración completa (inspiración y expiración). Es probable que aparezcan pensamientos y sensaciones ajenos al ejercicio: nos damos cuenta de que han surgido y devolveremos nuestra atención a la respiración y a contar. Seguramente, también suceda que perdáis la cuenta de las respiraciones que lleváis. Nos damos cuenta de ello y comenzaremos a contar de nuevo desde 1.

Terminamos esta vez con un breve relato oriental.

“Un alumno se presentó ante el gran Maestro Ikkyu para preguntarle:

- Maestro, ¿tendrías la bondad de escribirme algunas máximas sobre la suprema sabiduría?

El maestro escribió entonces en un papel: ¡Atención!

El alumno, un tanto sorprendido, preguntó.

- ¿Esto es todo? ¿No vais a escribir algo más?

El maestro, ante la insistencia del alumno, cogió de nuevo el papel y añadió dos palabras más:

Atención. Atención.

El discípulo, aún más turbado, dijo:

- En verdad que no veo una gran profundidad, sapiencia y agudeza en lo que acabáis de escribir.

Demostrando su GRAN PACIENCIA, Ikkyu volvió a coger el papel y añadió tres palabras más:

Atención. Atención. Atención.

El alumno comenzó a inquietarse y preguntó:

- ¿Al menos me podéis decir qué significa la palabra atención?

El maestro, demostrando una vez más su paciencia infinita, cogió el papel y añadió tres palabras más: - Atención significa atención.”

Para aprender más sobre trading visite www.revistadetrading.com

Para poder operar en bolsa descargue la plataforma Activotrade

Compartir:
Vistas:   ◊  Comentarios: 0   ◊  Más posts de Carmen Sanz, Psicóloga de RevistadeTrading.com
Nombre: *
Email: *

Comentario: * No se permite HTML